Aun sin saber
Notas sobre una conversación con Sergio San Juan sobre la prisa, el amor y la contradicción.
Hay conversaciones que no se terminan cuando se deja de hablar.
Se te quedan rondando.
Te acompañan mientras haces la compra o mientras miras el techo antes de dormir.
Esta fue una de esas.
Tuve suerte, la verdad. Sergio hace preguntas incómodas con educación, que es la mejor forma de complicar cualquier defensa, porque te obliga a responder de verdad y te mueve del sitio.
Tiene una manera muy limpia de sostener el silencio. Sin imponerse, sin competir por la razón. Y eso obliga —o permite— que uno se quede ahí. Sin responder en automático. Escuchando lo que está diciendo mientras lo dice.
Y cuando habla no cierra, abre.
Eso crea algo difícil de encontrar: un espacio donde uno puede pensar mejor de lo que suele pensar a solas. Y eso, ahora que todo va deprisa y todo se opina rápido, es casi una forma de cuidado.
La verdad que creo que ninguno de los dos hablamos para dar respuestas. No había una tesis que defender ni una conclusión que alcanzar. Hablamos para pensar en voz alta. Para probar ideas y ver si se sostenían.
Y, aun así, nos llevamos algo.
La certeza de que quizá estamos viviendo deprisa algo que debería vivirse con más pausa.
La sospecha de que no somos tan racionales como nos gusta creer.
Que muchas decisiones nacen en lugares que no controlamos del todo.
Que analizamos más de lo que sentimos y sentimos menos de lo que nos permitimos reconocer.
Que el amor no se puede diseñar como un proyecto.
Que la eficiencia no responde a las preguntas importantes.
Que necesitar a otros es algo natural.
Y quizá, sobre todo, una pequeña incomodidad buena. De esas que no resuelven nada, pero te obligan a mirarte sin el relato habitual. A admitir que hay mezcla. Que hay contradicción. Que hay límite.
No es poca cosa salir de una conversación sin certezas nuevas, pero con preguntas más honestas.
Tal vez no sabemos tanto como creemos.
Quizá pensar despacio no sea perder el tiempo.
Si te apetece pensar un rato con nosotros, puedes acompañarnos desde aquí:


¿Calcaste, copiaste o generaste de cero? Ese “distinto” tuyo parece una síntesis enajenada; nunca sorprende. Esquivas con una estabilidad que no te pedí, un nuevo orden emocional que, si no es atención, engaña como si lo fuera. Revierte a la comprensión que hace referencias a discreción, a todo, como si hubieses creado algo mejor.
Gracias por hacerlo tan fácil. Repetiremos pronto :)